Vuelven los días que huelen a naranja. Para mí el otoño está lleno de colores con un brillo especial en los días de sol, con matices inesperados los días de lluvia y con olor a cítricos.
Me he preparado un cuenco de los sentidos tan solo para ponerlo en la mesa y disfrutarlo. Limas enanas del huerto, lo que queda de la menta, hojas de jazmín en otoño (ahora van del verde, pasando por el rojo y terminando en marrón) y rodajas de naranja.
No necesitas han excusa para hacer un cuenco de los sentidos. Busca colores que te inspiren, aromas y texturas y prepara un plato con ellas. Es una especia de moodboard de inspiración pero en un cuenquito.
Colócalo en tu mesa de trabajo, en el centro de la mesa del comedor o en la entrada de tu casa. Haz que los niños partió en de el, lo disfruten e invita a los visitantes a tocarlo y olerlo.
No necesitas que sea por una ocasión especial. Haz un cuenco de los deseos cada vez que te apetezca, un día triste o cuando cambie una estación.
Disfruta