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Receta de pasteles de pistacho y limón tipo baklava

A petición popular hoy publico mi versión del pastel tipo baklava de pistacho y limón. Y ya os aviso con mucha a antelación que es una bomba de calorías y de azúcar. Pero también os digo que es una delicia para degustar muy de vez en cuando, pero el día que lo hagas dejaras a tus comensales con la boca cerrada en forma de sonrisa.

Originalmente este pastel se hace con nueces trituradas y almíbar de miel, pero hay muchas variantes a lo largo de la gastronomía turca, de la que es original esta receta. A mi me gustan mucho con pistachos porque es la versión mas parecida a los pastelitos que te ponen con el té en Marruecos.

Para hacerlos necesitamos:
– 250 gr. de pistachos troceados (los pistachos deben ser sin tostar y sin sal, pero me ha sido imposible encontralos, así que me he conformado con que sean tostados sin sal)
– 100 gr. de azúcar moreno en polvo (lo puedes hacer con un par de golpes de batidora y aun¡cucar moreno normal)
– 150 gr. de mantequilla derretida sin sal
– un paquete de pasta filo
– 150 gr de azúcar blanco
– 50 ml de agua
– dos limones



Lo primero que tenemos que hacer es buscar un sitio tranquilo y cómodo para pelar los pistachos. La medida que se necesita es de pistacho pelado, así que calculad que tenéis que comprar el doble de su peso, ya que la cascara no vale. Y digo cómodo porque la rutina de pelar pistachos se puede hacer muy cansada. Buscad manos que os ayuden y que no tengan hambre, no os pase como a mi que entraban mas pistachos en la boca de mis ayudantes que el cuenco.

A continuación, precalentamos el horno a 180º y ponemos la mantequilla a derretir a fuego muy suave. Cuando se derrita apagamos el fuego.

En el mismo bol donde hemos puesto los pistachos, los trituramos con la ayuda de un mortero o de la batidora. Luego rayamos por encima uno de los limones después de haberlo lavado muy bien. Le añadimos el azúcar moreno y removemos.

En una bandeja de horno no muy grande (la de hacer lasaña es perfecta) ponemos un poco de mantequilla en el fondo y colocamos la primera capa de pasta filo. Volvemos a pintarla con mantequilla (yo uso un pincel de repostería, pero podéis usar un poco de papel de cocina enrollado como espátula para extenderla también. Recordar sacarla pasta filo de la nevera un rato antes para que no esté fría y quebradiza. La pasta filo suele venir en unas 18-20 hojas cada paquete. Calculad el tamaño de la bandeja y cortarlas por la mitad para tener mas hojas.

Sobre este base de pasta hachamos con una cuchara unas dos o tres cucharadas de la mezcla y la extendemos bien. Volvemos a poner otra capa de pasta y la pintamos con mantequilla. Repetimos la operación de el relleno, la pasta y la mantequilla hasta que terminemos con la mezcla.

Al final colocamos una capa de pasta filo y la pintamos con lo que quede de mantequilla.

Ahora necesitamos un cuchillo muy bien afilado para cortar esta lasaña dulce en rectángulos no muy grandes. Calculad que cada uno será una ración, y que es muy dulce y sabrosos gracias al pistacho, así que no queremos hacer trozos enormes que se dejen a la mitad de comer porque llenan mucho.

Metemos la bandeja en el horno entre 30 y 35 minutos aproximadamente, y esperamos a la la superficie se dore.

Mientras tanto hacemos un almíbar con el azúcar banco, el agua, el zumo del primer limón (el que ya estaba pelado, para que no se desperdicie nada) y la ralladura entera del segundo limón. No subáis mucho el fuego que cuando se disuelve el azúcar se puede quemar fácilmente. Removemos bien y cuando esté todo disuelto lo pagamos y esperamos a que el horno termine. Recuerda que es almíbar, no caramelo, no se te queme!!!

Cuando termine en horno, con la bandeja caliente, verter el almíbar sobre los pastelitos y dejar enfriar. Servir al final de una comida no muy copiosa, con el té o con licores fríos. Es un pastel que no necesita conservarse en nevera y dura con la misma consistencia varios días.

Nosotros hemos disfrutado de ellos en la romería de San Isidro de este año, sentados en la pradera entre paellas y barbacoa, así que imaginad como terminamos…

Y como extra: Ya que encendéis el horno con el calor que empieza a hacer , aprovechar y preparad una quiche suave y ligera. Esta receta de quiche de brócoli y jamón es muy sencilla y perfecta para acompañar este delicioso postre. ¡Buen provecho!

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