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Doce meses de domingos perdidos

Pues así con la tontería ha pasado un año que no escribía por aquí. Un año en el que han pasado muchas cosas (al blog y a mi). Que difícil es esto de estar bloqueada, y ocupada, y cansada, y que eso te bloquee cada vez más. Y ver como se te escapan los domingos entre los dedos.

Y no creáis que se me ha pasado, no. Esto no es un «prueba superada» ni mucho menos. Es tan solo un pasito más hacia el deseo de estar y ser mejor. Mejor humana, mejor creadora, mejor profesional y mejor cuentista. Porque esto de aquí es venir a contar cosas. Que ya sabemos todas lo hartas que estamos del algoritmo, de que no nos lean y de SEOS y zarandajas varias. Yo me vengo a casa, que aquí se esta muy bien y mi dinero me cuesta.

Porque una de esas cosas que le ha pasado al blog es que me lo han spameado a muerte, se me olvido pagar el hosting, que perdí las llaves de acceso y un sinfín de catastróficas desdichas que me pasan por humana (no voy a decir más, que me estoy quitando de eso de faltarme al respeto así gratuitamente). En conclusión, que he pagado mis deudas y mis reparaciones y aquí estoy de nuevo.

A mí me han pasado otras cosas, algunas buenas y otras no tanto. Pero la vida es lo que tiene, que a veces sucede y tú no siempre estabas avisada.

Para no alargar mucho la vuelta os cuento que por fin he conseguido mis acreditaciones oficiales para formar y acompañar a humanos de todas las edades, diversidades y emociones en el aula y fuera de ella. He estudiado mucho, he sufrido, he dormido menos que poco y me han salido sarpullidos de los exámenes. Y aun me quedan algunos. Pero puedo decir con orgullo que esa Clara con dislexia y trauma escolar ha curado sus heridas y ha sacado hasta buenas notas.

Así que ahora correteo con peques todos los días cantando, creando, descubriendo y riéndonos un montón (también grito y me enfado, pero lo normal que ya me viene de serie como madre, que por ahora quiero ser una profe que mola).

También sigo con el estudio haciendo diseño, pero eso es un poco aburrido y ya se ha hablado demasiado por ahí.

He vuelto a dibujar, he profesionalizado lo de coger el lápiz para ilustrar y he aprendido un montón de mi yo creador. Otro check para mi lista de taras superadas.

También he cumplido un sueño de vivir de las agujas, pero eso sí que es otra historia que da para un post enterito, así que paciencia amigas. Y aunque parezca que todo esto es un poco inconexo, os aseguro que estos 3 sombreros que me pongo cada día cada vez me calzan mejor y me hacen sentir más enterita (y mas liada, pero eso lo estoy arreglando con una agenda y alarmas en el móvil cada hora y trece o veintisiete minutos… todo muy impreciso y medido al milímetro a la vez).

Mientras la vida a sucedido con muchas horas de campo, sol y botas de montaña. Con caminos de terapia de naturaleza, de la normal y de meditación. Y una larga lista de cosas que no he hecho también hay, no creáis. Como no cocinar casi, seguir sin coger el teléfono a tiempo, no he dejado de llorar, tampoco he adelgazado ni he leído tanto como quisiera (al menos no por placer).

También hemos tenido despedidas de dos mis cobayas (Stitch y la dulce Pelusa). Que se fueron por viejitas y por qué sé yo porqué se mueren las cobayas. Al menos nos ha permitido hablar de la perdida y del duelo en familia, con tiempo para la despedida. Porque el dolorcito se queda ahí, en los huequitos del corazón.

Para no ser los raritos, también hemos tenido el covid ese. Benditas vacunas que nos han permitido pasarlo en familia encadenando positivos, test de antígenos, paracetamoles y delirios febriles. Porque me he comido todos toditos los síntomas y cuidados de todos los miembros humanos de la familia para llegar yo la última, y quedarme con él más de lo previsto, y con secuelas muy locas que tengo aun hoy.

Otra cosas que nos ha sucedido es que hemos ampliado la familia sin querer. Esta vez con un rescate felino que se llama Neko y que según nuestra etóloga de confianza Etohelp, duerme demasiado. Este muchacho da para otro post también, que descubrirnos como tutora e inquilino esta siendo toda una aventura. Por ahora él, sobre todo, duerme y yo me quito los pelos de la ropa.

Y la verdad es que poco más. Sigo lavando el sujetador a mano y acostándome la última para cerrar ventanas, recoger trastos del camino al baño (porque el resto de la casa ya la doy por perdida) y arropar personas sabiendo qu,e antes de darme la vuelta, ya se han desarropado.

Gracias por volver a vosotras también. Nos vemos otro domingo.
Que tengáis buena y bonita semana.

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