El arte de regalar(se)

Algo tan simple y tan eterno como una carta. El primer diente caído, o una «cosa perdida» que diría Campanilla. Cualquier tesoro es digno de vivir arropado en un sobre para el recuerdo.

No soy una persona especialmente acumuladora (bueno, eso no aplica a las lanas y los libros) pero sí nostálgica. Tiendo a guardar memorias en los objetos, casi de manera mágica. Incluso a veces guardo memorias en el tejido que hago. Porque creo que realmente cuando tejemos imprimimos parte de nuestro ánimo y nuestra energía a lo que hacen nuestras manos.

Por eso este bolsillo-sobre que os traigo hoy tiene un poco de todo eso. Un poco de tejido, un poco de costura, un mucho de memoria y una pizca de nostalgia. Aviso que, aunque yo le dote de ese halo místico que a veces me invade, puede ser algo tan simple y cotidiano como un bolsillo para guardar los auriculares, los collares o los tickets de compra. Todo dependerá de ti y tus necesidades. Porque no nos engañemos, ya hay demasiado ruido alrededor creando necesidades y ansiedades. Este es una manualidad para tu sentir, para tu necesidad, para tu ritmo.

La primera vez que tejí este sobre fue hace 10 años, para guardar los dientes del Ratoncito Perez de mi hija mayor. Imaginad la de veces que lo hemos usado y la de veces que he tejido sobres de secretos en este tiempo… Decenas de recuerdos y usos en algo tan sencillo.

Para hacer estos sobrecitos #crochetloveletter he usado materiales de The Lanners. Ya os he contado en IG que estoy colaborando con ellos. Por esa razón creo que mucho de mi contenido va a venir acompañado de su material. Esto no necesariamente significa que sea publicidad o promo, es simplemente que mi camino esta ahora unido a esta casa y tengo la mía llena de ovillos y telas maravillosas. Mi implicación tiene otro carácter profesional con ellos, con lo que en este espacio va a seguir siendo libre para crear y compartir. Pero me parecía importante contaros esto a vosotras para ser totalmente sincera y libre.

He creado tres sobres de distintos tamaños para adaptarse a los usos más diversos. Un sobre rosa de xxx con trabilla para un cierre de botón, uno menta con cierre de cordón y uno más pequeño de color ocre con ojal lateral.

He usado el hilo de algodón Bloom Nude Pink, Bloom Mint Green y Bloom Mustard. Es algodón natural sin brillo que se teje con aguja del 3,5 mm o 4 mm, dependiendo de tu flojera al tejer. Y las telas son del pack Fat Quarter Pack Flower, que tiene un aire campestre que me encanta, con esas florecillas tan pequeñas que me recuerdan a las telas que usaba mi abuela en nuestros vestidos de pequeñas.

Para tejer la base de los sobres he usado cadeneta y punto bajo:
Sobre rosa: montamos 40 cadenetas (unos 22 cm) y giramos la labor. Tejemos todas las vueltas a punto bajo hasta obtener otros 22 cm de alto. En la ultima vuelta hacemos una cadeneta de de 8 puntos y la unimos a la base, giramos la labor y alrededor de dicha cadeneta hacemos 10 puntos. De esta manera hemos hecho una trabilla para el botón.

Sobre menta: lo hacemos igual que el rosa solo que montamos 30 cadenetas (18 cm aprox.) y tejemos hasta obtener 18 cm de alto. En la última vuelta hacemos una cadeneta de 30 puntos y rematamos con una hebra de 10 cm. A esta cinta le pondremos una cuenta de madera y un par de nu¡dos para que no se salga. Y así nos servirá de guía de cierre.

Sobre ocre: montamos 25 cadenetas (15 cm) y tejemos 12 cm a punto bajo. En la siguiente vuelta tejemos dos puntos bajos y hacemos una cadeneta de tres puntos, pinchando de nuevo saltando 3 puntos. De esta manera hemos hecho un ojal. En la siguiente vuelta tejemos todos los puntos igual, incluidas las 3 cadenetas. Este ojal queda ladeado cuando montamos el sobre, con lo que hay que tenerlo en cuenta cuando cosamos el botón.

Yo os recomiendo lavar tanto la parte tejida como la tela antes de coserla porque así nos evitamos disgustos de encogido o de desteñido. Así que lava las piezas y bloque las ligeramente para que queden bien lisas. Esto te facilitara el siguiente paso que es la costura.

Mide la tela del mismo tamaño que las piezas tejidas, sin margen de costura, porque ese margen de dobladillo ya te lo da el tamaño. Yo las he cortado un una tijeras de zigzag que estaba loca por estrenarlas y me dejan unos bordes dentados que se deshilachan mucho menos.

Con la plancha hice unos dobladillos sencillos (no hace falta hacerlos dobles) con las esquinas limpias y los hilvané a las piezas tejidas. Ojo que en el caso del sobre ocre, el forro el mas corto en el lado del ojal para dejarlo libre. El proceso de hilván no es imprescindible, puedes ayudarte de alfileres para que la tela no se mueva. Pero a mí me gusta hacerlo tranquilamente, le doy unas puntadas grandes con hilo suave para que no se muevan y así poder coser con calma (y sin pinchazos, atendiendo a la calma y al confort).

Este proceso me da tiempo para pensar en los botones que voy a usar y en el uso que va a tener cada sobre. Y también me da chance para vigilar al gatito que se me cuela en la labor. (nota mental: no dejar a mano, o pata, agujas, hilos ni botones susceptibles de ser mordisqueados o vapuleados por un gato. Si están, serán.)

Coser las piezas a mano es uno de mis placeres. Puntadas pequeñas y visibles que me calman la respiración y el ruidito mental.

Puedes planchar un poco la pieza ya cosida. pro siempre por el lado de la tela, no del algodón. Y a continuación hacemos los dobleces para formar el sobre. Yo los hago del revés para que no se vean las puntadas, pero puedes hacerlo del derecho con el mismo hilo con el que has tejido y con costuras invisibles quedan muy bien.

Y ya solo queda darla la vuelta. Acomodar las costuras bien y coser los botones. Estos eran mis elegidos, pero finamente el de conejito lo dejé para otra labor más especial. El botón de made para para el sobre pequeño ocre, el de cuenta de madera para la cinta del menta y finalmente el botón vintage para el sobre grande rosa.

Una vez listos los sobres ya solo tienes que decidir que vas a hacer con ellos, si no lo tenias planeado previamente. Recuerda que el proceso debe ser igual de satisfactorio que el hecho de terminarlo, regalarlo o usarlo. En mi caso dos de ellos son para regalar, así que ya desde el principio la intención y el pensamiento en el proceso estaban en esas personas. Un poquito de magia de amor y puntadas para regalar.

Espero que esta labor de #crochetloveletter os guste y la podáis hacer y personalizar a vuestro gusto. Con hilos diferentes, otros puntos, con telas personalizadas o incluso con otros cierres. Porque un regalo, sobre todo si es para uno mismo, siempre es mejor en forma de carta de amor e hilo.

Un abrazo y que recibáis muchas cartas o postales este verano.

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