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La reina de los mares

Ella es azul, sonriente y soñadora. Sueña con sumergirse y nadar hasta lo mas profundo. Para descubrir nuevos mundos, nuevos paisajes…. Sueña con peces de colores, y corales rojos, con algas que le acaricien las escamas y con el sol calentándole la piel. Sueña con el sonido de las gaviotas cantando en lo alto y con la brisa enredando su pelo. 
Pero sobre todo sueña con tener unas vacaciones decentes este año, sin teléfono y sin correo electrónico. Sin recortes presupuestarios y sin «no queda toner, quien baja a comprarlo?».
Sueño con tener el pelo azul y largo este verano. Solo es un sueño, no hago mal a nadie, no?
Pero bueno, hasta que llegue ese día de vacaciones sin programar (por que este año no he preparado nada aún), me dedico a hacer cosas que me recuerdan que las vacaciones se acercan y que hay esperanza de descansar, aunque solo sean dos semanas.
Una de esas cosas que me dan buen rollo es esta sirenita azul. Es un regalo de primer cumpleaños para la pequeña Lola. Son dos juguetes en uno. Es una muñeca y un sonajero a la vez. Tenía ganas de hacer una sirena desde que vi la Coralina de Chuculeta. 
La mía es mucho mas grande, creo, y guarda en su interior un sonajero casero. Lo hice con un huevo kinder (que los guardo todos, son muy útiles) y arroz. Se cierra con un poco de cinta aislante para que no se abra y se pueda lavar en la lavadora y se mete en la cabeza (o en cualquier parte del cuerpo que sea lo suficientemente grande).
Me hubiera gustado ponerle lentejuelas y cuentas de colores, sobre todo en la carita, pero Lola es muy pequeña aún. Y las que somos madres sabemos que este tipo de adornos terminan en la boca o en la nariz de los peques, con el consiguiente susto paterno y la visita al pediatra de urgencia para comprobar que ha sido falsa alarma.
Por esa razón todo esta cosido y recosido, incluidos los mechones de pelo. Uno por uno rematados y pasados el control de calidad, que es mi hija. Jugó un rato con ella, hasta que vimos que no perdía nada por el camino y que seguía sin deformarse demasiado. Ella quería quitarle el biquini (que es una fijación que tienen todos los niños, la de desvestir a los muñecos), que también está cosido.
Y así, la sirena sin nombre aún a está lista para marchar a su nueva casa, melena al viento y con una promesa de vacaciones en la mirada…
Y yo sigo en la pelea diaria (ains, que ganas tengo de que lleguen las vacaciones!!)

A falta de hacer el sorteo (tenéis hasta el viernes para apuntaos, mirad mas a bajo), y ponerme a tejer para la ganadora, ya estoy pensando que proyecto voy a a hacer para el próximo tutorial. Tengo varias ideas, y todas son muy útiles para este verano…. (no os cuento mas que una son para lucirlas en la playa, están hechas con material reciclado y son muuuuuy cómodas… , jeje).

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